Benedetti en su centenario

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Antes de que los versos y las rimas se colaran en Instagram, mucho antes de que las redes sociales existieran, incluso, hubo un hombre que hizo de la poesía un género universal, la democratizó y la bajó de esos elevados altares a los que los lectores tienen vetado el acceso: Mario Benedetti (1920-2009). El poeta más cantado, y contado, habría cumplido hoy cien años, y aunque tan significativa fecha ha pasado más desapercibida de lo que debiera debido a la pandemia que no deja al mundo tranquilo, su Fundación en Montevideo (Uruguay), editoriales, amigos y todos sus lectores, en definitiva, han hecho un esfuerzo añadido para celebrar el centenario de su nacimiento.

Una de las joyas literarias publicadas al otro lado del charco es, sin duda, “Cien veces Benedetti”, libro editado por la fundación que lleva su nombre que reúne fotografías y cartas inéditas, además de revelar algún que otro secreto de su biografía, como el origen de sus cinco nombres (Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno) o su pasión por la escritura epistolar, que le llevaba a conservar siempre una copia de todas las misivas que enviaba.

Al frente de tan ambicioso proyecto ha estado Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Mario Benedetti. “Aspiramos a mostrar al Benedetti total en este libro, por eso lo hemos titulado así –explica, en conversación con este diario–. Tenemos el transcurrir de su vida con numerosas fotografías, desde el bebé, el pequeño escolar, el pensativo adolescente, el amigo, el esposo, el militante y, sobre todo, el escritor en su relación con los lectores, con sus colegas…”.

La génesis del libro está en la propia fundación, creada a petición de Benedetti en su testamento. «Albergamos un patrimonio documental que estamos ordenando y digitalizando para ponerlo a disposición de los investigadores y, al comprobar la riqueza del mismo, quisimos dar algunas pistas a través de este libro”, cuenta Campanella. Las huellas literarias del uruguayo, que desde su adolescencia se entregó a la palabra escrita, se advierten al pasar las páginas, pero el lector también sigue su rastro en imágenes que reflejan a la persona y al personaje; fotografías en las que aparece jugando al fútbol, una (otra) de sus grandes pasiones o, junto con Gabriel García Márquez, siendo condecorado por Fidel Castro.

Entre los inéditos más destacados, algunos fragmentos, “muy interesantes”, de la correspondencia que Benedetti mantuvo con Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier o García Márquez y que, según la presidenta de la fundación, “destacan especialmente un aspecto de su obra no muy conocido o resaltado, el de la crítica. En varios textos de sus corresponsales hay asombro por la finura y sensibilidad del análisis de sus obras, y en muchos casos significó el comienzo de una gran amistad”.

Repercusión universal

Diez años después de su muerte y en el centenario de su nacimiento, su obra tiene, a juicio de Campanella, “una repercusión universal”. “No sólo ha trascendido su país, sino la lengua y, a veces con sorpresa, recibimos solicitudes de traducciones de lugares muy ajenos a su origen: China, Siria, Irán, Georgia o Serbia son algunos países que conocen y aprecian la obra de Benedetti”, desvela la presidenta de la fundación.

Campanella, también biógrafa del uruguayo (en 2008 publicó “Mario Benedetti, un mito discretísimo”, una obra imprescindible) considera que “fue un escritor que siempre quiso, y podemos comprobar que lo consiguió, establecer un contacto directo, fluido, desde el sentimiento y las ideas con sus lectores. También desde el punto de vista humano, con su sencillez y modestia logró una amplísima admiración y cariño por parte de diversas generaciones”. Son ellos, los más jóvenes, los que hoy deben encargarse de mantener vivo su legado, “atentos al clamor de tanta gente que recuerda sus textos, repite en voz baja sus versos, canta lo que tantos músicos recogieron de él”.

Músicos como Joan Manuel Serrat, que conoció a Benedetti en 1983 en Madrid, ciudad a la que se trasladó el uruguayo procedente de Mallorca, huyendo del asma que padecía. Fue el punto de partida de una amistad muy especial, que se prolongó hasta la muerte del escritor, en 2009, y de la que surgió uno de los discos más recordados del músico, “El sur también existe” (1985), con canciones musicadas por Serrat que son, en su mayoría, versiones de poemas de Benedetti. Nadie mejor que él, por tanto, para seleccionar, movido por razones “exclusivamente personales y subjetivas”, los más de cien poemas del uruguayo que componen la antología que la editorial Alfaguara acaba de publicar en España.

Amplio eco

“No toda la poesía vale para ser cantada, ni todos los poetas sirven para escribir canciones, de la misma manera que detrás de un buen autor de canciones no hay necesariamente un buen poeta. Pero en el caso de Mario Benedetti, letrista de canciones por derecho y al tiempo buen poeta, entre poesía y canción no media una frontera clara”, sostiene Serrat en el prólogo de la obra. “No es fácil –continúa– escoger lo más representativo entre la extensa obra de Benedetti, pero confío en que en esta antología estén representados todos los Benedettis que Mario cargaba en su mochila: el oficinista rutinario, el montevideano de clase media, el periodista comprometido, el viajero curioso, el militante de la patria doméstica, el exiliado y el desexiliado, y también el intelectual parcial, el luchador político y, por supuesto, el escritor minucioso y trabajador que nunca dejó de ser”.

Serrat será, de hecho, el gran ausente del acto de homenaje a Bendetti que esta misma tarde se celebrará en la sede del Instituto Cervantes de Madrid y que contará con Joaquín Sabina, Leiva, Rozalén, Vanesa Martín, Elvira Sastre, Ismael Serrano o Marwan, quienes recitarán sus versos.

Campanella remata su charla con ABC asegurando que “la Fundación ha encontrado un amplio eco para su deseo de conmemorar el centenario de Benedetti”. En Uruguay, el aniversario ha sido declarado patrimonio inmaterial de la nación y el Ballet Nacional de su país natal ha creado una pieza original sobre “La tregua”. Están en marcha proyectos de documentales, series de televisión, ediciones especiales… En España, además de la antología de Serrat, Visor ha recuperado “Testigo de uno mismo”, “Poemas de otros” y “Rincón de haikus”, prologados, respectivamente, por Luis García Montero, Benjamín Prado y Jesús García Sánchez.

(ABC)

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